El difunto es un vivo (1956)


Rosendo tiene una molesta manía: intentar arreglar todo lo que se estropea en casa. Sufriendo los continuos desprecios de su mujer y de su horrible suegra, decide hacerse pasar por muerto para después volver como su hermano gemelo y así reconquistar el amor de su familia con la ayuda de su amigo Luquitas.



mobilism.biz